En congruencia con el enfoque del plan de estudios, se propone que la evaluación sea un
proceso permanente que permita valorar de forma gradual la manera en que los estudiantes
movilizan sus conocimientos, ponen en juego sus destrezas y desarrollan nuevas
actitudes utilizando los referentes teóricos y experienciales que el curso propone. De
ahí que las evidencias de aprendizaje, se constituyan no sólo en el producto tangible del
trabajo que se realiza, sino particularmente en el logro de una competencia que articula
sus tres esferas: conocimientos, destrezas y actitudes. Así, las actividades propuestas
en cada unidad de aprendizaje permiten diversificar las herramientas de evaluación, en
este caso en particular, se recurre al relato autobiográfico, al ensayo y al documental, los
cuales generan la participación individual y colectiva, a la vez que proveen de información
cualitativa y cuantitativa que permite valorar de la mejor manera los desempeños. Finalmente,
la variedad y cualidad de las evidencias de aprendizaje favorece la realimentación
del proceso de aprendizaje en que se centran las actividades.






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